Dersu Uzala [El cazador] (Akira Kurosawa, 1975)
[Дерсу Узала]
DRAMA. Parece que para este encargo del gobierno soviético a Akira Kurosawa no se escatimaron los medios. Rodada en exteriores en un impresionante formato panorámico, la historia del cazador siberiano se despliega imponente ante nuestros ojos. Y eso que Kurosawa rebaja la épica aquí para centrarse en un intimismo que es lo que nos acaba conquistando en medio de tanto paisaje inabarcable.
El cazador debe mucho a esa Nanuk, el esquimal (Robert J. Flaherty, 1922) que estrenara la viabilidad del género documental. Más que todo por el personaje de Dersu, auténtico protagonista de la historia. Un personaje tan lleno de humanidad, tan despojado de la contaminación de la sociedad, que se nos presenta puro y brillante en medio de la tormenta. Como Nanuk parece estar por encima de nuestras necesidades y miedos. Un alma pura que no tiene cabida en una sociedad tan avanzada como corrompida.
La película se basa en la novela de Vladimir Arsenev, del cual ya había una versión cinematográfica de 1961 obra de Agasi Babayan. Se puede considerar, por tanto, un remake, aunque parece que cuenta con la suficiente personalidad para ser vista como una obra totalmente diferente. No podía ser de otra forma con el realizador japonés, objeto de deseo para los deseos del Kremlin de abrirse al mundo para ofrecer su mejor cara.
Con todos estos condicionantes la cinta acaba imponiendo su tono otoñal, sus colores vivos y una filosofía que te conquista por acumulación. Una sorpresa mayúscula después del intento de suicidio del cineasta en el 71. Un bálsamo también en forma de premios y reconocimientos en una década difícil para él.
★★★★☆

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