miércoles, 17 de agosto de 2022

Soledad infinita

París, Texas (Wim Wenders, 1984)

[Paris, Texas]


DRAMA/SOLEDAD. La que puede ser obra cumbre de Wim Wenders no es un producto de digestión fácil. Precisamente por eso se puede paladear con regodeo y satisfacción prolongada. No es película para gente con prisas. Sus planos, su luz imperial, sus colores y su música necesitan tiempo para exhibirse e impactar. París, Texas es un regalo para los sentidos. Es un deleite esa luz cegadora en las inmensidades de los campos abiertos de Norteamérica. Como también lo es en los espacios cerrados donde la oscuridad se baña en verdes y rojos de neón. La música de Ry Cooder es un clásico de guitarras que aúllan su soledad. Todo dedicado al subrayado de esa distancia insalvable que proyecta la película en cada plano desértico, en cada mirada y en cada silencio. Distancias físicas y mentales, producto de eso tan difícil como cotidiano que se llama relacionarse.

★★★★☆



 


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